Desarrollamos aplicaciones móviles. Y aun así, a la mayoría de las empresas que nos llaman pidiendo una app les recomendamos no hacerla.
No es modestia comercial. Es que la petición casi siempre llega mal formulada. El dueño quiere que su negocio "esté en el celular del cliente", y en México la única forma que conoce de lograrlo es una app en la tienda. Existen otras tres, más baratas y con mejor adopción. Este documento sirve para saber cuál corresponde.
Punto de partida: el celular ya está resuelto
Según la ENDUTIH 2025 del INEGI, publicada en junio de 2026, hay 103.2 millones de personas usuarias de teléfono celular, 84.6 % de la población de 6 años y más. De ese grupo, 97 % usa un teléfono inteligente.
El dato que decide más discusiones es el siguiente: entre esas personas, la aplicación más usada es la mensajería instantánea, con 90.6 %. Redes sociales queda en 80.4 % y contenidos de audio y video en 77.8 %. Ninguna app de nicho compite contra ese número. Su cliente ya tiene abierta la aplicación donde usted puede atenderlo hoy, sin descarga.
Las cuatro opciones, sin adorno
| Opción | Qué es | Instalación | Costo típico de arranque | Dónde brilla |
|---|---|---|---|---|
| WhatsApp Business | Canal de atención y venta sobre mensajería | Ninguna | Muy bajo | Cotizar, agendar, dar seguimiento, cobrar por referencia |
| Web responsiva | Sitio que se adapta a cualquier pantalla | Ninguna | Bajo | Ser encontrado, informar, captar, vender en línea |
| PWA | Sitio web que se instala en la pantalla de inicio y funciona sin señal | Sin tienda | Medio | Herramientas de uso repetido para personal o clientes fieles |
| App nativa | Programa instalado desde App Store o Google Play | Con tienda | Alto | Hardware del teléfono, uso diario, operación en campo |
PWA significa Progressive Web App. En términos llanos: es un sitio web bien construido que el usuario puede agregar a su pantalla de inicio con un ícono propio. Al abrirlo se ve como una app, sin barra de navegador, y puede funcionar con señal intermitente. No pasa por ninguna tienda, no paga comisión y se actualiza sola cuando usted publica cambios.
El costo que nadie cotiza: permanecer en la tienda
Una app no se paga una vez. Se paga cada año, y en dos monedas distintas.
La primera es la cuota de desarrollador. Apple cobra 99 dólares anuales por el Apple Developer Program, y es recurrente: si deja de pagarla, su app sale de la tienda. Google Play cobra 25 dólares una sola vez al registrar la cuenta. Comparadas con el desarrollo, son cifras menores, pero marcan un compromiso indefinido.
La segunda sí pesa: la comisión sobre lo que venda dentro de la app. Apple cobra 30 % estándar y baja a 15 % si usted entra al App Store Small Business Program, disponible para desarrolladores que facturaron hasta un millón de dólares en ingresos netos el año anterior. Google Play aplica una lógica parecida: 15 % sobre el primer millón de dólares anual y 30 % arriba de ese umbral, con 15 % para suscripciones de renovación automática.
Un negocio mexicano típico caerá en el tramo de 15 %. Aun así, haga la cuenta antes de aprobar el proyecto: si su margen operativo es de 20 %, entregar 15 % de cada venta digital a una tienda no es un detalle contable, es una decisión de modelo de negocio. Ojo con la letra chica: las comisiones aplican a bienes digitales y suscripciones dentro de la app, no a productos físicos ni a servicios prestados fuera de ella. Esa distinción sola resuelve varios casos.
A eso se suma el mantenimiento continuo. Apple y Google actualizan sus sistemas todos los años y cambian los requisitos técnicos mínimos para seguir publicado. Una app abandonada no se queda igual: deja de funcionar y termina fuera de la tienda. Presupueste esa reingeniería anual desde el día uno o no arranque.
El costo que sí duele: nadie la conserva
Suponga que la app ya existe y está publicada. Falta el problema más grande.
El reporte de desinstalaciones 2025 de AppsFlyer, construido sobre 402 millones de desinstalaciones y 1.3 mil millones de instalaciones en Android, encontró que 46.1 % de las apps instaladas se desinstalan dentro de los primeros 30 días. Por categoría sube: finanzas ronda 48 %, juegos 51 %. Y la mayoría de esas bajas ocurre el primer día, lo cual el reporte atribuye a expectativas incumplidas en el primer uso.
Del otro lado está el techo de atención. Sensor Tower midió que el usuario estadounidense promedio usó unas 46 aplicaciones al mes en la primera mitad de 2021, cifra estable frente a 2019. Ese número no crece: la gente no adopta más apps, sustituye unas por otras. Su app no compite contra la del competidor local. Compite contra WhatsApp, el banco y el mapa por un lugar en una lista corta que ya está llena.
Esta es la pregunta que separa un proyecto sano de un gasto: ¿su cliente tiene motivo para abrir esto más de una vez por semana? Si la respuesta honesta es "una vez al mes", no es una app. Es una página.
Qué puede y qué no puede una PWA hoy
La PWA es la opción menos entendida y la que más veces resuelve el caso. Conviene ser preciso sobre sus límites reales.
Puede: instalarse en la pantalla de inicio con ícono propio, abrirse a pantalla completa sin barra de navegador, funcionar sin conexión o con señal mala guardando datos localmente, usar cámara, ubicación y archivos, y actualizarse sin que el usuario haga nada.
Puede, con condiciones: enviar notificaciones push en iPhone. WebKit habilitó Web Push para web apps en iOS y iPadOS 16.4, pero solo para sitios que el usuario agregó a su pantalla de inicio, y la solicitud de permiso debe responder a una acción directa suya, como tocar un botón. En Android la restricción no existe.
No puede: aparecer en App Store ni en Google Play. Si su adquisición depende de que la gente lo encuentre buscando en la tienda, la PWA no le sirve. Tampoco iguala a una app nativa en acceso profundo al hardware ni en rendimiento gráfico exigente.
Un detalle que conviene conocer: según MDN, Safari en iOS no soporta el evento que permite mostrar un botón propio de "instalar". El usuario debe hacerlo desde el menú Compartir; en Android, Chrome sí permite ese botón. Traducción operativa: en iPhone hay que enseñarle al usuario a instalar, con una instrucción visible de dos pasos. Con personal interno eso se resuelve en la capacitación. Con clientes fríos es fricción real que hay que contar.
El marco de decisión
Cuatro preguntas, en este orden.
1. ¿La necesita el cliente o la necesita su operación interna? Las herramientas internas tienen la única variable que salva a una app: la adopción es obligatoria. Un jefe puede pedirle a su equipo de campo que instale una app; no puede pedírselo a sus clientes. Si son 40 técnicos levantando reportes en planta, sin señal, con foto y firma, una app o una PWA se justifican rápido. Si son 4,000 clientes que compran dos veces al año, no.
2. ¿Necesita algo que solo el teléfono da? Cámara continua, sensores, bluetooth con equipo propio, funcionamiento prolongado sin señal, ubicación en segundo plano, lector de códigos todo el día. Si la lista es larga, es una app. Si la lista está vacía y en realidad quiere un catálogo, un formulario y un botón de contacto, eso son páginas web bien construidas, y le cuestan una fracción.
3. ¿Cuál es la frecuencia real de uso? Diaria o semanal: hay caso. Mensual o menos: no hay caso, y ningún presupuesto de marketing lo corrige.
4. ¿Ya agotó WhatsApp? Con 90.6 % de penetración en usuarios de smartphone, es el canal con menos fricción disponible en México. Antes de invertir en una app de pedidos, verifique si un catálogo web más pedidos por WhatsApp resuelve el 80 % del problema. Muchas veces lo hace, y la diferencia de costo financia dos años de operación.
Cuándo sí
Para no dejar el asunto a medias, los casos en los que hemos visto que una app se paga sola: operación en campo con personal propio, logística y última milla, piso de venta o almacén con escaneo intensivo, servicios con uso diario genuino, y productos donde la app es el producto y no un accesorio del negocio. En esos escenarios desarrollar una aplicación móvil deja de ser un gasto de imagen y se vuelve infraestructura.
El resto de las veces, la conversación correcta no es qué app construir, sino qué proceso está roto. Cuando un director pide una app, casi siempre está describiendo un síntoma: los pedidos se pierden en llamadas, nadie sabe en qué va un servicio, el catálogo está desactualizado. Ninguno de esos tres problemas se arregla estando en la App Store.
La decisión operativa, entonces, no es de tecnología. Es esta: identifique el proceso que hoy le cuesta dinero, mida cuántas veces por semana lo toca la persona que lo padece, y elija la herramienta más barata que sobreviva a esa frecuencia. Si al final resulta ser una app, la construirá sabiendo exactamente qué debe pagar y cuántos años debe sostenerla.
¿Prefieres que lo hagamos nosotros?
Las pruebas de arriba las puedes correr tú, y vale la pena hacerlo. Si prefieres el diagnóstico completo, lo hacemos por ti y te entregamos los hallazgos priorizados por lo que más cuesta dejarlos así.